EL DEMONIO DEL DIVORCIO. ¿LUCHAR O NO POR UN MATRIMONIO?

Pensar entre dos, como si hacer el pensamiento

fuera igual que hacer el amor.

Roberto Juarroz

La doctora Deborah Hecker, psicoanalista y psicoterapeuta con 35 años de experiencia en el tratamiento individual y de pareja, publica en el blog del Couples Institute de California un artículo que muestra cifras demoledoras: según el U.S. Census Buraeu, en promedio 50% de los matrimonios en Estados Unidos terminan de divorcio. De las parejas que se casan por vez primera, 48% terminan por divorciarse, mientras que 60% de los segundos matrimonios y 73% de los terceros tienen el mismo final. Según estadísticas de la misma institución, en el país vecino hay un divorcio cada 13 segundos.

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La pregunta es: ¿vale la pena o no luchar por un matrimonio? La respuesta, en primera instancia, es un rotundo sí. Los costos, tanto económicos como emocionales, que trae consigo un divorcio son demasiados. De acuerdo con la profesora Lenore Weitzman, en su libro The divorce revolution, una mujer que se divorcia sufre en promedio una caída de 73% en sus índices de calidad de vida.

Y eso hablando únicamente de las cuestiones económicas. Pasando a las emocionales, la autora indica que un divorcio nos enfrenta a la tremenda lucha de confrontar quiénes somos, quiénes hemos sido y quiénes queremos ser en un futuro. Iniciar una nueva etapa de la vida siempre trae consigo estos inconvenientes, que no muchos tienen la fuerza para superar, pues la transición de estar en una pareja a convertirse de nuevo en individuo no es nada fácil. Hay dos etapas que suelen padecerse en este proceso, según la Dra. Hecker: primero, el ya mencionado conflicto por entenderse mejor a sí mismo; segundo, el dolor de perder a alguien querido. Todos padecemos un dolor inconmensurable tras la pérdida. Lo importante es encontrar un modo de superarlo, pues estancarnos en este punto puede significar la pérdida de nuestras esperanzas, y posibilidades, de rehacer nuestra vida. O, mejor aún, evitar este sufrimiento salvando nuestro matrimonio.

cine En palabras de la autora, “seguramente te sorprenderá saberlo, pero la mayoría de las parejas infelices recuperan su felicidad, si ambos trabajan para ello. Si bien algunos divorcios son inevitables, la mayoría de los matrimonios pueden ser rescatados.” Algunas investigaciones sugieren que las parejas que permanecen juntas y trabajan en conjunto por su relación al final suelen ser más felices que quienes se divorcian. Cuenta la doctora que, en su experiencia como terapeuta individual y de pareja, sus pacientes suelen mostrar arrepentimiento por el hecho de que ellos mismos o sus parejas no hayan luchado lo suficiente para restablecer su relación. En resumen, el divorcio no les hizo la vida más fácil.

“Quizás, concluye la doctora, los problemas en un matrimonio deberían ser vistos como una llamada a la acción para trabajar en conjunto con la pareja, y no como el inicio de un camino hacia la ruptura”. Si las parejas vieran en su infelicidad un anuncio para recuperar su anterior alegría, podrían no sólo componer su relación, sino además hacerla más fuerte, más segura, más intensa. Cuando las dos partes están dispuestas a cooperar y a trabajar en conjunto, a realizar los cambios necesarios en lugar de seguir cometiendo los mismos errores, muy seguramente lograrán evitar un divorcio innecesario y encontrar un nuevo camino juntos.

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