ENAMORAMIENTO, AMOR Y NEUROTRANSMISORES. El cerebro y nuestros apegos

Por: Luis F. Alcántara

No es lo mismo enamorarse que amar. El enamoramiento puede ser algo momentáneo, mientras que el amor resulta más duradero. ¿A qué se debe esto? Las neurociencias plantean su propia explicación. Según dice el Dr. Eduardo Calixto, neurofisiólogo del Instituto Nacional de Psiquiatría Juan Ramón de la Fuente, el enamoramiento es una sensación, un impulso que se debe a la secreción de un neurotransmisor conocido como dopamina. Esta sustancia activa distintas partes del cerebro, provocando así reacciones diversas, entre las que se encuentra la sensación de placer. Por cierto, la dopamina también se genera con el consumo de alcohol y otras sustancias, y es la culpable de generar adicciones en el ser humano; por lo tanto, el enamoramiento puede ser considerado también como una adicción.

En los hombres, explica el Dr. Calixto, los estímulos visuales son los principales generadores de dopamina. Mirar a una mujer suficientemente bella puede bastar para producir enamoramiento, en el caso de los varones. Por otro lado, en las damas el proceso resulta un poco más complejo, involucrando también otros sentidos, como el tacto y el olfato (por ejemplo, el muy conocido caso de la percepción de feromonas).

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El punto crucial en este sentido es que, como nos cuenta el Dr. Calixto, con el tiempo, los receptores de la dopamina comienzan a perder sensibilidad. Esto significa que la sensación de placer que se experimentaba en un principio se debilita, y termina por desaparecer, por lo menos con los mismos estímulos. De ahí las teorías que proponen que el enamoramiento no dura más de tres años. En este sentido, lo más importante es encontrar nuevos estímulos para la generación de dopamina. O, mejor aún, encontrar estímulos para generar otros neurotransmisores.

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El amor es un sentimiento que trasciende al enamoramiento. Cuando este último se acaba, la pareja tiene dos opciones: separarse o encontrar nuevas formas de estar juntos. La mejor de todas: pasar del enamoramiento al amor. Culminado el tiempo de la dopamina, la convivencia, la comunicación, la confianza… son estímulos para  la secreción de otro neurotransmisor, la oxitocina. Esta sustancia está asociada con la sensación de apego. Así, generar sentimientos de admiración, cooperación e incluso de amistad dentro de la pareja es una forma de llegar al amor verdadero, pues éstos están relacionados con una mayor producción de oxitocina. Esta puede llevar a una relación más profunda y duradera.

Porque es ahí donde se encuentra el amor: en la trascendencia del enamoramiento.

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